martes, 29 de abril de 2014

Un policía de Metán atacó salvajemente a su mujer

Compañeros y amigos de la mujer agredida difundieron la foto del acusado en las redes sociales. El policía tenía como destino laboral la ciudad de Orán. La violencia se desató por un piropo en el celular. Una mujer guardiacárcel que se desempeña en la unidad del Servicio Penitenciario de la ciudad de San José de Metán sufrió una feroz golpiza de parte de su expareja, un efectivo de la Policía de la provincia que reviste en una unidad de la ciudad de San Ramón de la Nueva Orán. La mujer golpeada, cuya identidad se resguarda por razones legales, radicó la denuncia en la comisaría local, en donde puso de manifiesto el calvario de su relación con el ahora detenido. La agresión se produjo el fin de semana último y tomó estado público a través de las redes sociales, que se encargaron de comunicar y a comentar el hecho aportando incluso fotografías del presunto autor del lamentable episodio de violencia de género, muy común en los últimos tiempos. La mujer tiene el rostro y otras partes del cuerpo con marcas y una pierna enyesada porque se lesionó cuando escapaba de su agresor, al saltar una reja, en un intento por salvar su vida, según manifestó en su denuncia. La víctima tiene 32 años y trabaja en la Unidad Carcelaria de la ciudad del sur de la provincia. Contó que de su relación con el ahora acusado nacieron hace casi dos años un par de gemelos, quienes están bajo la guarda de la mujer. Una historia de violencia Según expresó la denunciante estuvieron 10 años en pareja, entre idas y vueltas, pero hace quince días ella había decidido terminar con la relación en forma definitiva. Según consta en la queja penal el acusado fue identificado como el sargento de la policía de la provincia Silvio Arenas, oriundo de Metán, quien actualmente se desempeña en una dependencia de Orán a la que fue trasladado hace ya un tiempo. De acuerdo a la exposición realizada por la víctima (supuestamente no quería perjudicar la carrera policial de su expareja) y a la denuncia radicada por su madre, el hecho se produjo el sábado a las 1 de la madrugada en una vivienda ubicada en la Villa San José de la ciudad de Metán. La pareja, según la denuncia, nunca compartió el mismo techo, aunque la relación entre ambos fue fluida, pero las cosas cambiaron en los último meses. Todo sucedió cuando el sargento Silvio Arenas llegó esa noche a visitar a sus hijos, los pequeños gemelos, y según la versión de la guardiacárcel el hombre se enfureció cuando encontró en el teléfono celular de ella un mensaje de texto en el que un amigo le decía que estaba linda. La víctima dijo que en ese momento el suboficial, preso de un ataque irracional de celos, comenzó a propinarle golpes de puño en el rostro y también en el resto de su humanidad, golpes que le provocaron serias lesiones. Señaló que incluso el sargento llegó a patearla cuando estaba en el piso, casi desmayada. La mujer terminó con el rostro desencajado y completamente ensangrentado. Contó que intentó huir de la furia del sargento pero sufrió un esguince grave en la rodilla derecha al saltar unas rejas y sufrir una violenta caída. Al escuchar los gritos y ver a la guardiacárcel con sangre en su cara los vecinos llamaron a la Policía. Luego la mujer fue trasladada al hospital Del Carmen, donde la asistieron y le enyesaron la pierna. Mientras que Arenas fue detenido y trasladado a la Brigada de Investigaciones. Indignación y escrache A tal punto llegó la indignación de familiares, vecinos y amigos de la mujer que pusieron una foto de la víctima con el rostro ensangrentado en Facebook y los usuarios de la red social comenzaron a fustigar con dureza al uniformado y a exigir Justicia por el caso. También colocaron un link con el face del acusado para que todos los usuario lo conozcan. La guardiacárcel fue dada de alta el domingo y se resguardó en la casa de unos familiares. Aseguró que su ex pareja además de golpearla la amenazó de muerte. De acuerdo con el informe médico la víctima presenta heridas en el rostro, hinchazones y moretones en distintas partes del cuerpo, como en la cabeza y la espalda. Amigos de la mujer hicieron trascender que el sargento de policía también la habría golpeado con la culata de su arma reglamentaria, pero la guardiacárcel no dejó constancia de eso en su exposición por temor a que su expareja sea echado de su trabajo.
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