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viernes, 21 de agosto de 2015

Mientras la cuadrilla ardía, el helicóptero daba vueltas!!

Trece testigos vieron los sobrevuelos en el lugar y a la hora del horrendo final.
El 28 de octubre de 2014, mientras las llamas devoraban a los cuatro brigadistas que murieron en la serranía de La Junta (Guachipas), al menos trece testigos vieron al helicóptero hidrante sobrevolar la ladera donde el celular de uno de los jóvenes que se calcinaron, Martín Albarracín, captó las escenas de horror que hoy recorren el mundo.
¿Quiénes estaban en la aeronave? ¿Qué observaron en esos vuelos de reconocimiento que coincidieron, extrañamente, con el pavoroso final de la cuadrilla?
La Justicia debería responder estas y otras preguntas con una investigación, ya que diez bomberos voluntarios de El Carril, un puestero de la zona y los dos brigadistas que sobrevivieron, porque estaban separados de sus compañeros, vieron a la aeronave de la Provincia operar en ese faldeo minutos antes y después de las 12.12. Esa -se sabe ahora por el estremecedor video- es la hora en la que la cuadrilla terminó envuelta por el fuego, sin que ninguna central de comando ni puesto de observación diera los avisos de alerta que exige el protocolo de seguridad en las intervenciones ante incendios forestales y rurales.
Varios de esos testimonios quedaron confinados con el expediente que el fiscal cerrillano Gabriel Portal archivó, en marzo último, para indignación de los familiares de los brigadistas que murieron mientras intentaban apagar un descomunal incendio sin jefes, coordinación, planificación, comunicación ni elementos adecuados.
Ellio Renee Flores Royano, el puestero de La Junta que dio aviso del hallazgo de los cuerpos carbonizados siete horas después del escalofriante desenlace, señaló que el helicóptero de Aviación Civil dio tres vueltas de reconocimiento, sin hacer disparos de agua, antes de regresar a la ciudad de Salta.
Las apreciaciones de los bomberos que habían llegado desde El Carril aquella mañana, por pedido de la subcomisaría de Guachipas y del intendente de esa localidad, Néstor Parra, coincidieron con las del baquiano. Los sobrevuelos de la aeronave, sin descargas de agua, también fueron señalados a la Fiscalía por los brigadistas Pablo Rivas y Esteban Egidio Espinosa. Este último, después de ver el helicóptero, se comunicó con el entonces jefe de la Brigada Forestal, César Dagum, para preguntarle si el helicóptero realizaría descargas de agua. Desde la distancia, el responsable directo de la cuadrilla de Defensa Civil le respondió que no, porque las condiciones del tiempo eran desfavorables. Todo esto consta en el expediente que el fiscal Portal archivó sin peritajes, autopsias ni consideración alguna de los incumplimientos de deberes que esperan ser esclarecidos en la Justicia.
Un operativo plagado de fallas
El combate de incendios forestales y rurales está reglamentado en Argentina, al igual que en otros países, en base a un protocolo internacional de observación, actuación, comunicación y rutas de escape a lugares seguros.
El manual de procedimientos detalla 18 situaciones de peligro que deben evitarse y 10 normas de intervención que apuntan a proteger la vida del personal afectado a tareas de control y extinción de incendios de distinta magnitud.
El 28 de octubre de 2014, en las serranías de Guachipas, muchas de esas advertencias e indicaciones fueron desatendidas e incumplidas. Allí estuvieron ausentes los funcionarios responsables de planificar, evaluar, definir, supervisar y proteger a la cuadrilla afectada por Defensa Civil.
También faltó coordinación con la dotación de bomberos voluntarios que llegó desde El Carril, a pedido de autoridades de Guachipas, y que en ningún momento fue interiorizada sobre la intervención de la cuadrilla que envió Defensa Civil. El jefe de los bomberos carrileños, Hernán Lera, actuó como ordena el protocolo de seguridad y ordenó el retiro del personal a su cargo, a tiempo, tras evaluar las condiciones climáticas y del incendio que no había forma de controlar con líneas de tierra.

Un brigadista, sin casco, captado por el celular de Martín Albarracín, segundos antes de ser alcanzado por las llamas.
Fuente: El Tribuno

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